Los primeros día del curso, la profesora nos hizo de recoger unas hojas para la clase. No sabíamos que íbamos a hacer con ellas.
Lo que hicimos con las hojas fue un ejemplo de como podemos enseñar a los niños y a las niñas las direcciones (derecha-izquierda), las posiciones (arrriba, abajo...), junto-separado...ya que pueden divertirse con cosas de la naturaleza mientras están aprendiendo.
Realmente, a mí esto no se me hubiese ocurrido. Es algo que, personalmente, me parece original, y no conlleva ningún coste, en vez de usar tantas fichas, que es un método que, sinceramente, veo una pérdida de tiempo habiendo miles de formas de poderles enseñarles sin necesidades de tener que usar una cosa que la mayoría de ellos creo que odian.
Todos sabemos que si el método que usamos para enseñarles les gusta, aprenderán más fácil y rápido, y les costará menos trabajo tener que memorizarlo.
De esta manera también les hacemos salir a la naturaleza y poder observar la cantidad de cosas que está nos ofrece, y así creamos la posibilidad de que los niños puedan preguntar sobre cosas que se encuentran en ella y aprender más acerca de esta.
Con esas hojas, si estamos en la estación de otoño, podemos trabajar con ellas esta estación y poder crear murales y adornar la clase y el colegio.
De esta forma les podemos enseñar que teniendo un poco de imaginación se pueden reutilizar muchas cosas que tengamos a mano sin necesidad de gastar dinero.
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